Torre de Pisa

La inclinación de la Torre de Pisa

La ciudad de Pisa, en Italia, es digna de visitar para admirar su famosa torre, la Torre de Pisa, cuya función es la de campanario de la catedral ó duomo que tiene al lado, un bello conjunto arquitectónico, aunque la fama del campanario haya superado con creces a la de la catedral.

Torre de Pisa
Duomo y Torre de Pisa

Su inclinación es un caso digno de estudio, por dos motivos, tanto por las causas estrictamente geotécnicas, como por la cabezoneria ó determinación del ser humano, se puede llamar de las dos maneras.

Pues bien, la torre ó campanario empieza a construirse en el año 1173, con unos cimientos de apenas 3 metros para lo que serían sus 56 metros finales, a lo cual, después de 5 años de construcción y habiendo levantado los tres primeros pisos de los 7 pisos totales, la torre ya se ha inclinado hacia el norte, empezando el suelo a ceder, así hasta ahora.

En aquella época no tenían los conocimientos geológicos que se tienen ahora, no se podrían haber dado cuenta que es un terreno flojo que se consolida ó asienta más por un lado que en el otro, al no ser un terreno homogéneo, cosa que sabemos en estos tiempos y se puede tratar para que la torre dure, como dicen los expertos, un mínimo de 300 años más.

campanario Torre de Pisa

Pero en vez de derruir la torre y empezar de nuevo, simplemente paralizaron la obra y la retomaron 100 años después, en 1272, con inclinación y todo, pensarían que si en 100 años no se había caído, los 3 metros de cimientos aguantarían hasta los 56 metros de altura, y la verdad es que hasta ahora no se han equivocado.

en 1278, en apenas 6 años, llegan al séptimo nivel y penúltimo nivel, entienden que algo tienen que hacer para solucionar el problema de la inclinación, de esta manera se continua la construcción pero haciendo un lado más alto que otro, esperando que de esa manera se nivele la inclinación, por ese motivo cuando se ve la torre está más inclinada la zonas de los primeros niveles, y parece que según sube se endereza un poco. Pero consiguen el efecto contrario y la torre pasa a inclinarse al sur con una inclinación de 1 grado, y tienen que volver a paralizar la construcción.

Vuelven a esperar otros casi 100 años, y en 1360 la inclinación ha aumentado hasta 1,6 grados, reanudan los trabajos para finalizar la torre, volviendo a intentar corregir la inclinación en los trabajos del campanario, agregando seis escalones desde la séptima cornisa hasta el campanario por el lado sur y agregando sólo cuatro por el lado norte, la torre se inclina todavía más, pero, aún así se termina oficialmente en 1370, doscientos años después de empezar la construcción.

Hubo intentos de estabilizar la torre a lo largo de los siglos, pero terminaron por hundirla más, como en 1934 cuando Mussolini trató de reforzar las paredes sellando el interior y acabó hundiendo más la torre 30 cm.

En 1990, en un estado crítico tanto por ángulo de inclinación como por peso, se cerró la torre y el gobierno buscó una solución de la mano de un grupo internacional de expertos, Después de varios intentos fallidos por estabilizarla, en 1999 se logró estabilizar la torre mediante la remoción controlada por parte del subsuelo en el lado norte y se hizo retroceder la torre hasta la inclinación que tenía en 1838 y se instaló un sistema que permite controlar milimétricamente el comportamiento estructural de la torre, volviéndose a abrir en 2001.

Galileo en la Torre

Se dice que la torre sirvió a Galileo Galilei para lanzar dos balas de cañón con distinta masa para probar que la velocidad de descenso era independiente de la masa, pero no se sabe si es cierto, aunque lo contara un estudiante suyo, pero de ser verdadero la inclinación le hubiera venido muy bien, lo mismo que la inclinación hacia delante de las casas de Amsterdam para subir y bajar muebles, pero este es un tema que trataremos en otro post.

La verdad es que lleva 800 años en pie, y lo que le queda, por lo que las personas que la construyeron no se equivocaban tanto, se ha convertido en todo un símbolo y merece la pena viajar hasta Pisa para contemplarla.

 

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